GESTIÓN DE LA DESCONFIANZA

Por Pablo Colomer

El cuarto Informe sobre la democracia en España (La erosión de la desconfianza y el bienestar. Contra la desafección) ha sido presentado hoy en un clima de prudente inquietud. Después de casi un lustro auditando la democracia española es posible disfrutar de una cierta perspectiva y la tendencia que marcan los principales indicadores no tranquilizan. La calificación de la democracia en España ha caído del 6,2 en 2008 hasta el 5,8 en 2010. Según Nicolás Sartorius, vicepresidente ejecutivo de la Fundación Alternativas, un descenso escaso, dadas las circunstancias.

Dos indicadores sobre el estado de salud de nuestra democracia destacan sobre el resto. Por un lado, la valoración negativa de la capacidad del sistema democrático para solucionar la crisis económica. Por otro, la extensión de la corrupción política. Esto ha derivado en una creciente desafección ciudadana, un desapego ante los gestores de la democracia, los políticos: el tono vital de la sociedad española está bajo y existe el riesgo de la caída en la anomia y el nihilismo. Sartorius aclara que, por fortuna, dicho desapego no es contra la democracia como sistema, sino contra la gestión de la misma.

En el marco exterior, Joaquín Almunia, vicepresidente y comisario europeo de Competencia, llama la atención sobre la necesidad de que la política regrese al primer plano, tras décadas dejando que la economía dominase la escena internacional. Sin embargo, Almunia apunta que no vale cualquier política y alerta sobre la existencia en Europa de una nueva polarización de políticas: las políticas racionales frente a las políticas populistas. La tradicional polarización de la izquierda y la derecha está en desuso y los populismos, de diferente signo pero en esencia similares, resurgen en el continente. La idea de Europa, afirma Almunia, nos une frente a esta amenaza del populismo, que no cree en dicha idea y desea volver a paradigmas nacionalistas propios de épocas más oscuras. Europa se basa en la razón, concluye Almunia, y para combatir la irracionalidad de los populismos es necesario, por lo tanto, más Europa.

Presentado en la semana que cierra a la Presidencia española del Consejo de la Unión, el Informe sobre la democracia en España dedica también un capítulo a la política exterior. El informe afirma que una de las peculiaridades de la vida pública española es que la política exterior es objeto de contestación política y de debate partidista. En 2009, salvo el precario consenso de todos los grupos políticos en torno a la presidencia española de la UE, la política exterior fue utilizada tanto por la oposición para crear problemas al Gobierno como por éste para reforzar la identificación de los votantes con sus políticas. Respecto a la eficacia de la política exterior española, se indican problemas en la planificación, ejecución y coordinación de la misma. Pese a los compromisos electorales del PSOE, no se ha puesto en marcha en toda su extensión el proceso de reforma del servicio exterior, aunque se han abierto nuevas embajadas y consulados en los países africanos y asiáticos que hasta ahora no habían sido objeto de especial atención.

En conclusión, el toque de atención que realiza este informe 2010 sobre la salud de la democracia española es evidente y se suma a las percepciones negativas de la ciudadanía sobre las elites dirigentes. Joaquín Estefanía, director del informe, recordaba las palabras de Ivan Krastov, politólogo y fundador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores: “Somos testigos de un colapso de la confianza en las elites políticas y empresariales. Las elecciones están perdiendo su significado de opción entre alternativas y se transforman en procesos a las elites. Así, la democracia ya no es cuestión de confianza, sino más bien de gestión de la desconfianza”.

Estefanía se cuida de caer, no obstante, en un pesimismo improductivo y recuerda que la posibilidad de un liderazgo político claro, pedagógico, valiente y de largo recorrido que se convierta en el motor de la recuperación de la confianza perdida está ahí. Dependerá de todos nutrirlo para que crezca.

Pablo Colomer es periodista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: