LOS DERECHOS HUMANOS EN EUROPA: ¿SE CUMPLEN LOS COMPROMISOS?

Por Marisa Figueroa

Aministía Internacional (AI) presentó hace pocos días su informe anual en las principales capitales del globo. Este documento permite saber cuál es el estado de los derechos humanos en el mundo, conocer la realidad por regiones, continentes y países. En la conferencia de prensa de Madrid, cuyo video con algunas declaraciones os ofrecemos, se destacaron otros ámbitos que llaman la atención: la importancia de garantizar la rendición de cuentas sobre la situación para que se tenga derecho a conocer la verdad y a obtener justicia; la continuidad de dos obstáculos importantes que impiden más avances tales como el “poder” de algunos estados que siguen actuando al margen de ciertas leyes y la “politización” que promueven ciertos estados para proteger a sus aliados y el uso de la presión sólo para cuando les convienes políticamente. Finalmente, allí se plantea el desafío de incluir también la rendición de cuentas de todos los demás derechos (económicos, sociales y culturales) y abordarlos dentro de un marco de legalidad, más aún cuando el mundo se reunirá en la sede de la ONU, el próximo mes de Setiembre, para examinar los compromisos de los Objetivos del Desarrollo del Milenio.


¿Qué dice este informe sobre Europa? Recordemos que Europa dispone de una arquitectura regional y goza de un modelo de derechos humanos y con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa la Carta de Derechos Fundamentales de la UE es ahora vinculante para las instituciones europeas y para los estados miembros. No obstante ello, según AI y tras la experiencia de 2009 muchos estados europeos no cumplen con sus obligaciones aunque muchas personas exigen la rendición de cuentas.

El informe enumera ejemplos de no actuación de los gobiernos. En relación a seguridad y medidas antiterroristas se destaca la participación de algunos estados europeos en el programa mundial de entregas y detenciones secretas dirigidas por la CIA tras 2001 y que produjo que (solo) un tribunal italiano dictara sentencia condenatoria contra varios agentes secretos. Con respecto a las personas en movimientos (migración irregular principalmente) la respuesta característica de los estados europeos ha sido la violación de derechos en la interceptación, detención y expulsión de ciudadanos, incluso de los que buscaban protección internacional. Un caso fue la reacción italiana y maltesa a los tres barcos que viajaban por el Mediterráneo. También hay casos de negación de asilo en Turquía que devolvió refugiados.

En muchos países existe discriminación por racismo e intolerancia. Existe, a veces, maltrato a la comunidad inmigrante, bloqueando acceso a los servicios y derecho a participar en la sociedad. Hay varios ejemplos: el apoyo de los votantes suizos a la prohibición constitucional de construir minaretes; en Italia se aprobó como delito la “emigración clandestina”; en Reino Unido muchos solicitantes de asilo encontraron grandes limitaciones para acceder a la asistencia médica. Pero seguramente el caso más ilustrativo es la discriminación sistémica de la comunidad romaní en Kosovo, República Checa, Eslovaquia, Italia, Serbia y Macedonia. También merece atención el clima de intolerancia con respecto a lesbianas, gays y bisexuales que se manifiestan en Lituania, Turquía. Incluso algunos estados europeos siguen bloqueando una nueva directiva regional sobre no discriminación para acceder a un puesto de trabajo por motivos de discapacidad, ideología, religión, orientación sexual y edad.

En algunas zonas de la región existe represión a la disidencia y continuaron los ataques contra la libertad de expresión, asociación y religión (el informe enumera casos en Serbia, Croacia y Turquía). Aunque hubo progresos para abordar la impunidad de los crímenes cometidos durante la guerra de la ex Yugoslavia en 1990, muchos autores de tales crímenes siguieron sin someterse a la acción de la justicia. También durante la guerra de 2008 se cometieron violaciones de derechos humanos en Georgia, Rusia y Osetia del Sur que no se han investigado pese a la misión internacional de investigación encomendada por la UE. Estos son ejemplos de impunidad en situaciones de posconflicto.

En relación a la tortura y malos tratos (sobre todo por racismo y discriminación) en algunos sistemas judiciales europeos no se ha exigido responsabilidades. Se detectan fallos en países como Grecia, Francia, España y Turquía. También la violencia contra las mujeres y niñas en el ámbito familiar es un problema en países como Turquía, España y Bosnia y Herzegovina.

Finalmente AI pide a los gobiernos que garanticen la rendición de cuentas por sus propias acciones, ratifiquen el Estatuto de Roma de la CPI y garanticen que los crímenes de derecho internacional puedan ser enjuiciados en cualquier lugar del mundo.

Marisa Figueroa es responsable de advocacy y comunicación en la oficina de ECFR en Madrid<

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