EL RELANZAMIENTO DE LAS RELACIONES ENTRE LA UNIÓN EUROPEA Y RUSIA

Por Andrew Wilson

La Unión Europea y Rusia se reúnen para su cumbre semestral en Rostov del Don el próximo 31 de mayo y 1 de junio. El simbolismo geográfico no es bueno. La ubicación de Rostov es cercana al molesto Cáucaso del Norte ruso, así como a Sochi, donde Rusia acogerá las Olimpiadas de Invierno en 2014, a sólo unos pocos kilómetros de Abjazia y Osetia del Sur. Asimismo, el ambiente político anterior a la cumbre (y actual) es bueno. La última cumbre en Estocolmo en noviembre detuvo el empeoramiento de las relaciones tras la guerra en Georgia en 2008 y ahora el principal tema para la cumbre podría ser ‘el partenariado para la modernización’.

Los países miembros de la UE están, ahora, más cerca de Rusia que antes. Alemania y Francia siempre estuvieron a favor de una nueva vecindad. La reconciliación de Polonia y Rusia ha acelerado el ritmo. Los estados bálticos, dirigidos por el nuevo Presidente de Lituania, están siendo nuevamente pragmáticos debido al apremio de los problemas económicos. Suecia ha dejado caer sus objeciones al gasoducto Nord Stream, que evitaría el tránsito del gas ruso por Ucrania. El Reino Unido continúa presionando en lo relativo al envenenamiento de Alexander Litvinenko, pero con poca esperanza de progreso. Los países del sur europeo miran sus oportunidades de negocio en Rusia para ayudar a sus economías en problemas. En definitiva, casi todos los principales países miembros están a favor de un “relanzamiento” de las relaciones.

Rusia, por su parte, se ha visto muy afectada por la crisis económica global, al tiempo que ve tocado su modelo básico de exportación de energía dado el auge del gas licuado (GNL) y de esquisto (shale gas). El “relanzamiento” de las relaciones con EEUU y, regionalmente, con Ucrania, ha disminuido los temores tradicionales rusos de que Occidente socave su “extranjero próximo”, dejándole más libertad para mirar hacia otra parte. El debate interno de Rusia sobre la “modernización” se está convirtiendo en algo más sustantivo. Prolongar la vida del modelo de Putin es todavía la prioridad del Kremlin, pero como la crisis económica global pone el pacto social doméstico bajo una presión creciente, una reconciliación con Occidente es vista cada vez más como un potencial refuerzo para el régimen antes que como una amenaza.

La UE debería seguir cuatro principios claves para conseguir una nueva “vecindad”. Primero, tras la carta recientemente filtrada con las conversaciones del ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sr. Lavrov, sugiriendo crear ‘alianzas para la modernización’ por separado con no menos de catorce miembros de UE, para evitar duplicidades la relación sería mejor manejada si se gestiona a nivel de la Comisión Europea. Segundo, la nueva política de vecindad oriental no puede simplemente reemplazar los acuerdos existentes. Rusia no ha cumplido con todo a lo que se ha comprometido y la nueva relación no debe permitir que escoja cuidadosamente lo que desea de la UE. Tercero, la política de vecindad no debe ser una mera declaración de principios generales sino ofrecer beneficios concretos para ambas partes. Para la UE esto debe repercutir en un clima propicio para la inversión, una seguridad jurídica más fuerte y un progreso ruso hacia la adhesión a la Organización Mundial del Comercio. Cuarto, para mantener la unidad interna de la UE, el avance con Rusia debe ser equilibrado y paralelo al avance con Europa oriental. Resulta demasiado obvio pensar que un toma y daca socavará los principios básicos de condicionalidad pero si, por ejemplo, se le ofrece a Rusia un plan de liberalización de visados, a Ucrania deberíamos ofrecerle esta perspectiva también. Ningún estado lo debería conseguir a cambio de nada. Rusia debería abolir el proceso obligatorio de registro para extranjeros y Ucrania debe fortalecer sus controles fronterizos y avanzar en lo relativo a los pasaportes biométricos. En este contexto, la cumbre es una buena oportunidad para mostrar que el poder de atracción de la UE es fuerte.

Si desea acceder la versión en inglés de este artículo, haga click aquí.

Andrew Wilson es investigador principal del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR).

Una respuesta to “EL RELANZAMIENTO DE LAS RELACIONES ENTRE LA UNIÓN EUROPEA Y RUSIA”

  1. European Union, Russia And The Rostov Summit | Gov Monitor Says:

    […] Read this piece in Spanish on the ECFR, FRIDE & Foreign Policy Español “Shadow Presidency blog“. […]

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