TRES GRANDES EJES EN LA LÍNEA DE CUMBRES DEL CÁUCASO

Por Alberto Priego

El Cáucaso ha sido, históricamente, uno de los grandes olvidados de la política exterior española aunque hemos de reconocer que en 2009 abrimos nuestra primera embajada en el Cáucaso (Georgia). Sin embargo, tampoco ha sido una de las áreas prioritarias de Bruselas, tal y como demuestra que inicialmente se quedara fuera del concepto “Wider Europe” que posteriormente daría lugar a la famosa Nueva Política de Vecindad. No obstante, su posterior inclusión en dicho documento, la creación de la figura del Representante Especial del Unión Europea para el Cáucaso y sobre todo el brillante mandato de Peter Semneby han puesto a esta inestable región en el top de la agenda de la Unión.

Tres deberían ser los grandes ejes en los que se debería mover, no sólo nuestra presidencia de turno, sino posteriores presidencias y por supuesto la política exterior española hacia la región.

Reconciliación turco-armenia
La pacificación de esta región, ya fronteriza de la UE, pasa por solucionar el poliédrico conflicto turco-armenio. La brillante idea de utilizar un “Second-Track” como es el fútbol ha permitido desbloquear una relación que lleva muchos años varada en el Monte Ararat. La renuncia de Yereván a recuperar Armenia Oriental, la firma de un protocolo para establecer relaciones diplomáticas y la resurrección de la Comisión para la Revisión Histórica hacen atisbar algo de luz en el túnel en que Ankara y Yereván llevan décadas metidos. Sin lugar a dudas, las negociaciones de ingreso de Turquía en la UE deben estar, y en la práctica están, fuertemente vinculadas al éxito de este proceso de reconciliación.

Pacificación de Nagorno-Karabag
Desde 2008 el Alto de Karabag ha sembrado el mayor de los optimismos y las mayores dudas. Si bien es cierto que se han vivido un mayor número de enfrentamientos y que éstos se han producido con artillería pesada, no es menos cierto que también se vive un clima positivo que no se vivía hace años. La acción de la Presidencia española de la OSCE en 2007 marcando la base de las futuras negociaciones –“The Madrid Proposals”— supone un punto de partida sobre el que construir un futuro proceso de paz que puede y debe ser reforzado por Presidencia española de la UE.

La Presidencia Española y las que la sucedan debe aprovechar esta vía y el buen clima existente entre los presidentes Aliyev y Sarkissian, quien se ha ganado la enemistad del ARF y de la todopoderosa diáspora.

Estabilización de Georgia
La estabilización de Georgia es quizás el punto donde menos avances se han producido y que más diferencias ha generado en el seno de la UE. Si bien es cierto que en sí mismo hay consenso sobre la necesidad de solucionar el problema, algunos Estados miembros no están dispuestos a sacrificar su relación con Rusia por una inestable Georgia.

La estrategia rusa de confrontación encubierta ha quedado reflejada en asuntos como la política energética, el veto de la misión de la OSCE en Georgia o la aprobación de una nueva Doctrina Militar. Sin embargo, esta opción revisionista adoptada por el Kremlin alrededor de 2006, merece una respuesta única y contundente de la UE para no hipotecar su credibilidad regional e internacional. La Presidencia española de la UE debería aprovechar la buena relación con el Kremlin y la ausencia de hipotecas energéticas para encauzar y equilibrar la relación UE-Rusia y evitar ahondar en la división actual de la UE.

A modo de conclusión podemos decir que la presidencia de turno debería hacer su contribución a las relaciones con el Cáucaso, ya que su por un lado favorecería a la propia UE y por el otro podría servir de plataforma de lanzamiento de nuestra propia política exterior en esta olvidada región.

Alberto Priego es profesor del Departamento Disciplinas Comunes (Area Ciencia Política) de la Facultad de Derecho (ICADE) en la Universidad Pontificia de Comillas.

2 comentarios to “TRES GRANDES EJES EN LA LÍNEA DE CUMBRES DEL CÁUCASO”

  1. Natividad Fernández Sola Says:

    Estando de acuerdo con el último de los epígrafes de carácter claramente preceptivo, debiera ser la nueva Alta Representante quien, puesto que no se involucra excesivamente en otros asuntos propios de su cargo, realizara una apuesta clara por mantener y reforzar las relaciones con el Cáucaso Sur reconociendo su importancia estratégica para Europa. Dejar que los problemas los resuelva el Grupo de Minsk y otros, está muy bien … a veces.
    En ocasiones, hay que tomar iniciativas y hacer una apuesta seria; en este caso por unos países vecinos de cuya estabilidad depende, no sólo la nuestra, sino también la correcta articulación de las relaciones con Rusia.

  2. nativityfs Says:

    y en ocasiones, es mejor retirarse a tiempo

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