LA PRESIDENCIA ESPAÑOLA Y LA POLÍTICA EUROPEA DE LA ENERGÍA

Por Pablo Benavides Salas

La política energética europea forma parte del proceso hacia una economía baja en carbono dentro del cual la UE desempeñará un papel de liderazgo. En este proceso hay dos nuevos factores: el Tratado de Lisboa y la reciente Cumbre de Copenhague.

Las principales cuestiones giran sobre los tres pilares: competitividad, sostenibilidad y seguridad de suministro, con dos dimensiones adicionales: primero, la crisis económica internacional y el riesgo para la financiación de un nuevo modelo energético; segundo, las nuevas competencias en materia de asuntos exteriores establecidas por el Tratado de Lisboa.

Prácticamente todas las medidas contenidas en el anterior Plan de Acción europeo han sido ya adoptadas a nivel comunitario. Por tanto, la Segunda Revisión Estratégica de noviembre de 2008 es la base sobre la que construir el próximo Plan de Acción. El anterior Plan ponía el peso en la sostenibilidad y el mercado interior, mientras que este nuevo Plan debería centrarse en la seguridad de suministro y en el desarrollo de las tecnologías energéticas. Además, hay otros grandes temas energéticos:

• La revisión del Plan de Acción de Eficiencia Energética.
• El nuevo Instrumento Europeo de Seguridad e Infraestructuras.
• La financiación de tecnologías bajas en carbono.

Estos temas enfocan una economía más competitiva, sostenible e interconectada. El tercero de estos elementos ha sido ya objeto de una Comunicación de la Comisión; los otros dos necesitan de prontas propuestas por parte de esta.

El mercado interior
Gran parte de la legislación de mercado interior de la electricidad y el gas ya ha sido adoptada por la UE. Un paso determinante en el proceso de transposición es la creación de la Agencia Europea de Cooperación de Reguladores (ACER). La agencia debe ser operativa cuanto antes. Cuestiones como la divergencia regulatoria entre Estados Miembros o las interconexiones deberán estar entre sus prioridades.

Las infraestructuras de interconexión son críticas. La resolución de cuellos de botella y la falta de interconexiones deben ser prioritarias, además de los seis proyectos de la Segunda Revisión Estratégica. En la falta de inversiones en generación y en transporte desempeñará un papel relevante. El Reglamento de Notificación de inversiones Energéticas ayudará fomentando la transparencia.

Sin olvidar la soberanía de los Estados Miembros en la decisión de su mix energético hay algunas razones, como la seguridad de suministro, que obligan a la fijación de ciertas limitaciones a escala comunitaria y nacional, como pueden ser las obligaciones en términos de energía renovable, limitación de emisiones, eficiencia energética, planes de infraestructuras energéticas. Los informes de los Estados Miembros deben realizarse mediante procedimientos sistemáticos y coherentes. Asimismo, la adopción de un mecanismo de solidaridad dentro de la regulación gasista contribuirá al desarrollo del mercado interior y a la seguridad de suministro.

Sostenibilidad
El liderazgo de la UE debe mantenerse en la lucha contra el cambio climático y ha de enmarcarse en una visión a largo plazo a presentar por la Comisión con horizontes 2030 y 2050. La planificación energética tiene que incluir a partir de 2013 los elementos del nuevo reglamento sobre emisiones y debe ayudar a la incorporación de nuevas tecnologías, sin olvidar la posible contribución a su financiación vía los ingresos provenientes de los derechos de emisión. Los estándares para la eficiencia energética o la política fiscal debieran incluir exenciones e incentivos.

El papel de la tecnología baja en contenido de carbono es crítico ya que sin ella los objetivos de la UE para 2020 no se alcanzarán. Por ello, que el Plan estratégico se erige en pieza clave en términos de sostenibilidad. El Plan requiere soluciones para la financiación de iniciativas y programas nuevos, necesarios para mantener una posición de vanguardia de la industria de la UE.

Uno de los aspectos de especial preocupación es el sector del transporte. El objetivo de alcanzar el 10% de energía renovable en 2020 va a necesitar de esfuerzos especiales en tecnologías como la del vehículo eléctrico. Finalmente el potencial de la legislación deberá utilizarse para apoyar el desarrollo de las tecnologías bajas en contenido de carbono y para optimizar su coste.

Seguridad del suministro
La dependencia energética de la UE es muy alta y va a continuar creciendo. La infraestructura, principalmente a través de los proyectos prioritarios de interconexión, sea para el mercado interior de la UE, sea para los países vecinos, es la más alta prioridad. La Red Transeuropea de energía (RTE E) necesita ser puesta al día y apoyada a escala de la UE, en aquellos casos en los que las actuaciones privadas o públicas no sean suficientes.

La tecnología debe asimismo desempeñar su papel para que las llamadas redes inteligentes sean establecidas como las redes del futuro, contribuyendo tanto al ahorro y eficiencia energéticos como a la incorporación satisfactoria de fuentes de energía intermitente.

El Mediterráneo, entre las áreas de vecindad de la UE, ofrece una oportunidad para la cooperación y la diversificación de fuentes de energía, incluyendo las renovables. El Anillo Mediterráneo constituye la infraestructura prioritaria de conexión.

Finalmente la energía nuclear vuelve a ocupar una posición significativa en la política energética de la UE en términos de seguridad de suministro. Ello constituye una oportunidad renovada para promocionar los estándares de seguridad y la gestión de residuos.

Política Exterior
La expresión de la UE con una sola voz encuentra también su sitio en el Tratado de Lisboa. Las nuevas competencias en política exterior son una oportunidad adicional para la cooperación en asuntos de seguridad de suministro, en concreto contribuyendo a los diálogos con los principales interlocutores a escala internacional. Las relaciones de la UE con los principales actores – Rusia, EEUU, economías emergentes, América latina o África- ya sea de manera bilateral o en foros multilaterales como el G20, AIE, IRENA, etc. tendrá que incluir a la energía como un punto permanente de la agenda. En muchos casos la cooperación puede traducirse en acciones tales como los acuerdos voluntarios de la industria o en una perspectiva más amplia, en proyectos tales como el Plan Solar Mediterráneo o la Asociación internacional para la Cooperación en Eficiencia Energética.

Estas cuestiones están tratadas con mayor detalle en el texto publicado por el autor en el último número de Cuadernos de la Energía.

Pablo Benavides Salas es Embajador de España y antiguo Director General de Energía de la Comisión Europea.

Una respuesta to “LA PRESIDENCIA ESPAÑOLA Y LA POLÍTICA EUROPEA DE LA ENERGÍA”

  1. Rekalde Josu Says:

    No es solo el plan solar mediterráneo. El mare nostrum debiera unir las dos orillas, buscar soluciones a mediano que permitan compartir generación desde no solamente el sol, sino la agua.

    Planes comunes de aprovechamiento de cuencas fluviales y marinas, politicas de no contaminación y control comunes y especificas, que no solamente prevengan sino que hagan mares saludables.

    Al final el agua es la gran desconocida y lo sigue siendo, salvo en sus aspectos de dinámica hidraúlica ; la vida surgió de ella. No lo perdamos de vista.

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